Me voy a viajar y es lo mejor que puedo hacer. Un respiro. Me voy para volver y saber, sentir, mirar, oler y palpar el imperio espiritual de mi ser. Lo construyo a diario. Volver en el punto más alto de mi arquitectura, coronándola con un ladrillo. Hoy más que ayer y con cada hoy, siento más fuerte el amor. Amor a la vida. Amor a elegir sin comparar, sólo tener y compartir. Todo y sin peros, hasta que ya no me pueda los ojos. Ventana de la vida. Pasado, presente y futuro a cada pestañar. Maldita. Me delata. Me voy a escribir, leer y sacar fotografías a cada cosa que acose mi atención. Brindo por salud. Hay que saber vivir por uno, para seguir haciéndolo. Aprender a dar y quitar. A dar a quienes quieras y quitar cuando duela. El amor, la amistad y el mismo dolor. Me gusta escribir así. Sólo dejar llevar. Menos palabras entre puntos y con un beso y ya. Vivir, bailar, tomar, fumar, mirar el cielo y sonreír, cantar y sentir. Amo, vivo y muero por el cuerpo de una sola mujer. Sólo quiero despegar y subir, escalar a pie pelado y mirar abajo y no ver el fin. Sólo subir, para sentarme y meditar. Bajar, tocar la tierra con los pies. Volverme a conectar. Los teléfonos y sus mensajes, internet ya no me sirve. Feliz. Me voy sin decir adiós. Creo que es mejor así. Si volveré para abrazar, besar y sonreír. Sería tonto si no. De lo contrario, señores, pueden ir a mi casa, entrar a mi pieza y llevarse lo que más les guste, a modo de recuerdo.