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miércoles, 11 de agosto de 2010

Trátame suavemente

Alguien me ha dicho 
que la soledad 
se esconde tras tus ojos
y que tu blusa adora sentimientos, 
que respriras
tenéis que comprender, 
que no puse tus miedos
donde estan guardados
y que no podre quitartelos
si al hacerlo me desgarras
no quiero soñar mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates suavemente
Te comportas de acuerdo
con lo que te dicta, 
cada momento
y esta inconstancia,
no es algo heróico
es mas bien algo enfermo
no quiero soñar mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates suavemente
No quiero soñar mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates suavemente
quiero que me trates suavemente
quiero que me trates suavemente
suavemente, suavemente, suavemente.

FELIZ CUMPLEAÑOS GUSTAVO CERATI,
GRACIAS POR TODO

domingo, 13 de junio de 2010

TEJAZO


Hace un par de años  atrás, cuando no era quien soy, me cayó la teja.

El alcohol y yo fuimos los principales protagonistas. No definimos el desenlace y perdimos la razón de nuestros papeles. En la historia entran dos personajes más: uno que dura muy poco tiempo en escena, pero es relevante, y otro que se roba la película. Somos 4: el alcohol, yo, el diablo y el ángel.

8 años juntos como amigos, grupo de hip hop y de proyectos que se acabaron como todos los grandes procesos de la historia que terminan o empiezan a la vez, de una.

Inmaduro, inconciente fui.  Los cuatro días después de ese momento me lancé, me puse en posición olímpica, junté mis pies y saludé a la audiencia para luego sumergirme con un piquero en un vaso de alcohol.

El último día, el cuarto, fue el peor. Me junté con un amigo, compramos una botella de ron y la bajamos antes de ir al carrete. Mitad y mitad. Algo común. Antes de llegar, compramos otra, de la que sólo recuerdo un par de tragos.

Tengo un reflejo: cuando me siento ebrio, mal, con ganas de vomitar, cuando estoy entrando a la inconciencia y sigo de pie hablando weas, me voy directo a mi casa. Camino de donde sea, en zic-zac, con un ojo medio abierto y el otro cerrado para enfocar. Pienso: quiero mi pieza, mi cama.

No sé ni por dónde iba, pero iba y mal, borracho como nunca. Los tres días anteriores a este me estaban pasando la cuenta. Mucho alcohol acumulado en mi cuerpo.

Iba caminando a mi casa y alguien me empuja. Caigo al suelo. Me trato de levantar. Tiemblo. Estoy en cuatro patas como los perros. Tiemblo. Los brazos me tiritan. Me voy de lado. Escucho una sola risa. Intento levantarme de nuevo, me pongo en cuatro patas y ese alguien me patea las manos. Mi cara cae al piso, al cemento. No recuerdo más.

Soy vulnerable. Me robaron 13 lucas. Quien haya sido tuvo algo de decencia. Tomó mi billetera, la registró entera dejando todo: carnet, tarjetas y pase en un mismo compartimento. Luego la devolvió a mi bolsillo. Mi pendrive se hizo mierda con la primera caída. También robó mis audífonos, los amaba. Perdí un libro y un pañuelo.

Aquí estoy, ebrio, inconciente, tirado en la calle, votado. Solo.  No sé del tiempo ni el lugar. No sé quién soy y qué me ha pasado. Por qué. Esa es la pregunta más ambiciosa que quiere saber todo pero las cosas no son así. Uno nunca va saber todo y ahí se acaba.

La próxima escena la lamento más que la anterior.

Un bulto, mi bulto llamado humano se apareció en el camino de otra persona. Tengo la impresión de que cruzó la calle al verme en el piso.

Tal como un herido de guerra, puso mi espalda en sus piernas acuclilladas para sostenerme. Tomó mi mano con fuerza,  yo no podía sostener la suya. Me dijo "hey flaco despierta". Abrí los ojos y no puede enfocarlo, dejé caer mi cabeza hacia atrás. "Hermano yo te voy ayudar. No te voy a robar ni te voy a lastimar. Yo te voy a llevar a tu casa, pero dime donde vives" me dijo.

De mis entrañas, de lo más profundo del hoyo asqueroso en el que estaba, de lo más oscuro de mí salió un grito que iluminó esa noche. En una frase le dije donde vivía. En un grito di la dirección de mi casa para volver a morir.

Mi madre entra a mi pieza y me dice "ya estás borracho uff y pisaste mierda, la pieza está pasada a mierda. Levántate, báñate y ventila tu pieza". Yo estaba tal cual como salí ayer, tirado de guata en la cama. Resulta que esta persona me fue a dejar hasta mi cama, abrió la reja, la puerta de mi casa y me dejó sobre mi cama.

Debo reconocer que desperté con miedo. Nunca había sentido tal sensación en mi cuerpo. Miedo. No sé quién me robó y lo peor de todo es que no sé quién me salvó y lo lamento. Lamento no conocer su cara, sus ojos y sus manos para verlo, saludarlo y abrazarlo como a nadie. No sé a quién agradecer. Me frustra. Por lo mismo, hoy y acá te lo agradezco. Agradezco lo que hiciste por mí. Gracias. Nunca nadie, ni mis amigos, ni mi familia, ni mis mujeres se comportaron como tú. De nuevo: GRACIAS.

Me estaba quitando la ropa, buscando la mierda para limpiarla. 

Me había cagao

Yo era la mierda.