Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de junio de 2010

Surfeando





Sentado, parado, acostado, de lado, del otro. Hay que soñar despierto. Hay que visualizar las cosas que queremos, el cuerpo y la mente, nuestra cabeza dirá. Son ideas. Tal cual como el estómago pide comida, la mente tira ideas que alimentan el espíritu que pide, y a la vez mejora  cualquier trabajo que se haga. Las  voladas que evadimos a diario hay que proyectarlas.  

Estoy sentado. Quieto. En la misma posición empiezo avanzar. Dejo atrás la cama y las cortinas mostaza. Estoy al medio. Voy manejando una nave.  Voy por un camino de tierra y el cielo está azul a pleno Sol. Una arbolada me espera. Con la velocidad se hace una película a cuadros.  Al fondo, en la falda del cerro hay un bosque. Desde allá hasta aquí, hay campo verde y crecido está el pasto.
Llego. Mis hijos están al frente de mí, sentados en el pasto. Se llevan las manos a la boca cuando se ríen. Se están riendo de mí. Los miro de reojo y me pongo en posición,  empiezo a actuar como un viejo volao. Como maestro Magoo. Me acerco y les toco sus caras preguntándoles ¿quién es este niñito? y ¿quién es esta niñita tan linda? Mientras les hago cosquillas, van soltando carcajadas que me dan risa. Una mujer me entrega agua en un vaso.
Camino a la orilla, mis pies se mojan. Me saco las zapatillas y cuando levanto la vista ya es de noche. Ya no tengo los pies mojados. Ya no estoy tocando el agua. Miro el cielo y está todo estrellado. Puedo ver a  todos y a todas pero sólo sé dónde están algunos. Somos únicos porque cada estrella es única.  
Descalzo. No, desnudo. Estoy viendo un amanecer y el sol sale del mar. Me siento a verlo, estoy sobre las rocas. El mar las choca pero no me mojan las gotas. Mi vista fija en el horizonte. La vista perdida. Mi cara no dice nada. Soy un muñeco. Los ojos se llenan. Aguanto. Levanto el mentón hasta que llega. Apoya su brazo en mi espalda. La miro con mi  cara y dejo caer dos líneas de lágrimas que limpia con sus manos. Por dentro doy gracias. Cierro los ojos. Siento sus manos en mi cara. Abro los ojos. Estoy solo en mi pieza.

Este lugar es mi caso. Y quiero hacer muchas cosas como terminar lo primero para comenzar lo segundo. Re-encontrarme con ese espíritu que tenía a las 18. Tomar lo que quiero sin saber del futuro que a cada momento es. Hoy fue y también hoy quiero retomarTengo un plan. Terminar, vender el carro. Trabajar quizás 2 o 3 años. Tiempo completo. Juntar dinero. Pagar una hectárea. Con río. Pagarme  La Mancha e irme a ese viaje interminable que es la vida, la verdadera y única: mi vida.
O. La vida se fragua con dos caminos, como el callao. Al fin y al cabo: tienes esto  o  esto. Es bueno poder elegir. Mi o es una Familia que voy a tener. No sé cuándo ni con quién ni dónde. Aún. Pero sé que la tendré porque la quiero. Ahora, puedo dar amor a un hijo en la edad que sea, es amor. Pero podré hacer lo mismo a los 35 o 40. Mi cuerpo. Lo que está claro es que hoy tengo que terminar este puto compromiso y no dejar a mi mujer con un crío. Está claro. Tengo un pedazo de tierra que sea.