domingo, 20 de marzo de 2011

Bailar

Cuando estoy solo en mi pieza, me da por bailar. 
Cierro los ojos y me imagino a la orilla de la playa. 
Mis pies descalzos comparten de a uno el piso. 
Con la música, sobre el pasto mojado por el rocío, ya es todo el cuerpo. 
Los brazos bailan distintos a las manos, palmas y dedos desbocados.
La cabeza rebota a su ritmo a-tiempo del sube y baja de los hombros.
Con el vaivén de la cadera, muevo todo el cuerpo hacia un trance infinito.

1 comentario:

  1. y por medio del trance rompes la realidad
    que a fin de cuentas es sólo un baile con ritmo diferente

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