Hay una idea en la esfera, una teoría que dice que hay otra persona igual a ti en otra parte del mundo.
A mí me tocó en la micro, en las amarillas, las viejas. Me subo. Pagó los 120 pesos. Camino por el pasillo hacia los asientos del final, cuando miro a un costado y una persona que estaba sentada me mira. Al tipo se le abrieron los ojos al verme y no me despegó la vista sólo hasta que me sentara.
Nunca antes lo había visto, pero sí éramos muy parecidos. Tanto así que me alarmó pensar que había otra persona igual a mí y que me podían confundir con alguien más. Antes de que bajara, no lo quería mirar, pero estaba sorprendido y lo vi. Él estaba intranquilo, afirmado del timbre, cargando sus cosas miraba al techo, seguía el ritmo de algo con unos golpes del talón, me miraba de reojo cuando quitaba la vista.
Un metro setenta, pelo castaño claro cortito, gran frente con entradas, bigote con una barba de días, algo cachetón de boca chica y ojos cafés. Una nariz chica, redondita, bien formada. Hasta nos vestíamos parecidos, jeans y chaqueta de jeans, morral y zapatillas blancas. Aprieta el timbre, se abren las puertas y nos miramos, cada uno confirmando que vio a su doble en la misma micro y no espera llegar al carrete para contar "wn hoy día en la micro vi a un weón igual que a mí".
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