viernes, 31 de diciembre de 2010

últimas palabras

Miles de imágenes pasan por delante de mí.
Una tras otra.
Es una cinta que corre cada vez más rápido. Veo lugares, sol, pasto, árboles, casa, las caras que hoy veo, y las que he visto toda mi vida.
Es como estar antes de morir, donde dicen que puedes ver toda tu vida en un segundo. 
Pues así me siento. 
Me emociono con pasión, como ahora,  con la diferencia  que ahora me controlo. 
Esto me pasa antes de partir.
Estoy escuchando música y siento una sensación única, que literalmente recorre el cuerpo y me hace sonreír con los ojos cerrados.
Solo en mi pieza.
El pecho vibra y no sé por qué, pero mis ojos quieren llorar. 
Es como cuando miro el cielo de un año nuevo, todo iluminado por los fuegos artificiales.
Algo sucede en esos momentos propios, íntimos, donde recuerdas y un par de lágrimas dibujan una línea que llega hasta el mentón.
Ojos que no lloran por pena, ni tampoco por alegría, sino por amor.
Y es ahí cuando la cinta empieza avanzar y avanzar.
Me voy despidiendo de a uno, como si fuera a morir.
Los abrazo y los beso, para que siempre me recuerden.
Una sonrisa.
No saben cuánto los quiero.
Qué feliz soy.

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