domingo, 5 de junio de 2011


Se levantó de noche y se cayó al piso. Se quebró un hueso de la cadera. Ahora no sabe dónde está. Está en el hospital, pero ve por la venta y piensa que está en el campo. También pensó que estaba en su pieza. Tiene la mano izquierda atada a la cama. El primer día se desconectó de todos los tubos. Hoy sabe que la van a operar. Reconoce que estuvo "volada" por las drogas que le dieron. A los 85 años, sigue alegre. Ama a su familia, a pesar de todo. Cuando te ve, te regala besos, acaricia la cara y en sus ojos es indiscutible su felicidad. Cumple su pega de abuela. Muy bien. Recordaré eso toda mi vida.

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