miércoles, 22 de junio de 2011

Cuando mi cuerpo muera, mi espíritu, mi alma, esa energía que al parecer carga con un conocimiento universal, saldrá del cuerpo y se incorporará al Universo en todas sus formas y dimensiones.

Quizás, por eso somos todos hermanos. Quizás, por eso cuando mueres conoces la verdad. Porque la vida es muerte y ya, para no preguntar más.

Por eso, mientras viva me voy a encomendar. Dios, sol, el creador. Le escribo al Universo cada vez que me siento bien y se devuelve como todo.

Vivir a la manera, luchando contra la máquina, desde adentro, siendo parte de ella. Sin prejuicios y hasta que obtenga lo que quiero. Entregar sin esperar. Ser cauto: pensar en el día y también en el futuro. 

Por ahora, sólo queda hacer lo que hay que hacer ahora. Y lo voy hacer con el mejor rostro.

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