jueves, 9 de junio de 2011

Paseando al perro llego a una casa. Los fierros se dejan ver de la cintura hacia abajo. Arriba se cubre con un latón y la reja se pinta de negro. Abajo siempre se ven dos perros, mezcla policial y golden, pintados con manchones café y negro en un pelo largo. Son unos histéricos. Antes de ladrarle a lo del otro lado, se pelean entre sí quién ladrar, entre mordiscos y patadas en el hocico, empujones, mostrándose los dientes. De hecho, pasamos la reja y seguían discutiendo. En esa casa deben vivir unos gemelos, altos, flacos, morenos de grandes narices, vestidos iguales. Y cuando alguien les pregunta algo, se empiezan a pegar manotazos en la cara, sin responder la pregunta.

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